Alguna vez escuché que el principal factor que inmoviliza al espíritu emprendedor es el MIEDO, pero también entendí, como bien apunta un proverbio chino, que uno de los fracasos más grandes es nunca haberlo intentado. Y la verdad es que resulta muy razonable pensar en la seguridad vs. riesgo al momento de tomar cualquier decisión. Tal como lo describe Maslow en su pirámide, la SEGURIDAD en cualquier ámbito ocupa el segundo nivel en la jerarquía de las necesidades humanas; y la seguridad laboral no es la excepción, la mayoría de las personas piensa en emplearse y desarrollarse en una gran empresa, incrementar sus capacidades y estar en la cima de la estructura organizacional  sin poner en riesgo su patrimonio, el de su familia o sencillamente ser desempleado.

Por otra parte, seguramente al escuchar  la palabra EMPRENDER, vengan a tu mente las lecturas y discursos motivacionales tan de moda en la actualidad: autorrealización, libertad de elección, elevación del nivel de vida, etcétera; sin embargo existen algunas otras razones externas que no puedes controlar y que es necesario considerar si eres una persona cauta.

De acuerdo con el Consejo Nacional de Población (CONAPO), y sus proyecciones oficiales para el 2020, la población en edad laboral y con capacidad productiva será de 82.6 millones.

Con base en cifras del INEGI (2010), la población económicamente activa se calcula en unos 46 millones de personas. En los próximos 20 años en nuestro país unos 24.9 millones de adultos mayores dejarán de laborar, pero se habrán integrado otros 43.5 millones jóvenes, lo que se traduce en una fuerza laboral de aproximadamente 64.6 millones de personas.

Lo anterior indica que el empleo en México muestra una gran volatilidad, y al igual que el crecimiento del PIB, es insuficiente para cubrir las necesidades de más de un millón de personas que se agregan cada año al mercado laboral.

Be Careful!

En la actualidad, según el comportamiento de los salarios, en este campo se cumple a la perfección la ley de la oferta y la demanda, ya que en la medida en que la oferta laboral aumenta, el valor real de los salarios disminuye. Y si eso sucede, también disminuye el nivel de vida y las opciones individuales en el ámbito profesional.

Lo datos anteriores revelan que lo que parecía seguro ya no lo es tanto y que arriesgarse no siempre trae malos resultados…

Y tú ¿Prefieres correr el riesgo de permanecer como empleado hasta el momento de tu retiro o aventurarte en el incierto camino del emprendedor?

By: 
Patricia Ramírez Galindo
Directora Strategy:Research